PACHAKAMAQ 

¿DIOS,ORACULO O CASA DE LOS  HAMAUTAS?                                                                                                                     


La Waka Pachakamaq es considerada el principal centro ceremonial- administrativo de la costa, está ubicada a la margen derecha del río Lurín,en Lima.
La traducción habitual que se hace de la palabra Pachakamaq es “ dios creador de la tierra”, o "dios de los temblores" pero la traducción real según nuestra cosmovisión andina es Pacha: cosmos  Camac: leyes  es decir las leyes naturales que  gobiernan el cosmos.
Desde un  punto de vista histórico contamos con varias descripciones desde la de los invasores que llegaron por el rescate de Atawalpa, pasando por viajeros y exploradores extranjeros, siendo uno del más importante Max Ulhe por su contribución técnica, julio C. Tello e investigadores actuales.
Desarrollaremos algunos de estos informes porque consideramos a la Waka Pachakamaq  es muy Importante y es el lugar en donde  los últimos 25 años hemos venido manifestando nuestra espiritualidad originaria dando continuidad a nuestras costumbres ancestrales.
En primer lugar transcribimos  la crónica escrita por Miguel de Estete en el año de 1533 cuando conjuntamente con Hernando Pizarro llegaron a usufructuar el oro de la Waka:

“llegados al pueblo comenzamos a caminar derechos hacia la mezquita, la cual era cosa de ver y gran sitio teniendo en la primera puerta dos porteros a la cual llegamos pidiéndoles que nos dejasen subir por que queríamos ver a pachacamac, los cuales respondieron  que a verle ninguno llegaba, que si queríamos algo de ellos le dijeran al sacerdote para que se lo dijesen”

Se sabe que los Pizarro estaban acelerando el rescate de oro del Inca Atawalpa quien se encontraba secuestrado en nombre del rey y del papa, es así que en enero de 1533 llega Hernando Pizarro y su cronista, su idea occidental se manifiesta cuando confunde “mezquita” con Waka, sin embargo no pudo ocultar su admiración del lugar al decir : “cosa de ver y gran sitio” no se puede determinar si entran a la Waka del sol o a la de Pachakamaq, entraron diciendo que querían ver a Pachakamaq, confundiéndolo con una entidad o dios, y que les dijeron según ellos que nadie lo veía y que si querían algo le dijeran al sacerdote, aquí evidentemente hubo una mala interpretación producto del desconocimiento de la lengua, lo más probable es que al forzar su ingreso rompiendo las costumbres llegaron a un espacio donde estaba un Hamauta que ellos llaman sacerdote y es quien los recibiría, sin embargo ellos dentro de esquema dogmatizado, buscan afianzar su estrategia de considerar idolatras a los abuelos pidiendo hablar con Pachakamaq.

“y así contra su voluntad y de ruin gana nos llevaron, pasando  muchas puertas hasta llegar a la cumbre de la mezquita, la cual era cercada de tres o cuatro puertas  ciegas a manera de caracol y así se subía a ella, en lo alto estaba un patio pequeño, delante de la bóveda o cueva del ídolo, hecho de ramada, con unos postes de hojas de oro y plata y en el techo puestas ciertas tejeduras a manera de esteras para defensa del sol, porque asi son todas las casas de aquella tierra y como jamás llueve no usan otro cobijo, pasando el patio estaba una puerta cerrada y ahí los guardas acostumbrados, la cual ninguno de los oso abrir, esta puerta era muy tejida de diversas cosas, de caracoles y turquesas y cristales y otras cosas, final mente que ella se abrió y según la puerta era curioso, y así tuvimos por cierto que había de serlo por lo de dentro, la cual fue muy al revés y bien pareció ser aposento del diablo, abriendo la puerta y queriendo entrar por ella apenas cabía un hombre y había mucha oscuridad, visto trajeron candela y así entraron en ella, era una cueva pequeña, tosca sin ninguna labor y en medio de ella estaba hincado un madero en la tierra con figura de hombre hecha en la cabeza de él, mal tallada y mal formada y al pie y a la redonda de  el muchas cosillas de oro y plata ofrendas de mucho tiempo y soterradas en aquella tierra, visto la suciedad y burlería del ídolo nos salimos afuera a  preguntar por qué hacían caso de una cosa, los cuales espantados de nuestra osadía decían que aquel era pachacamac, el cual los sanaba de sus enfermedades”

Aquí la intención es clara mostrar las “Idolatrías” que ellos se asumieron extirpar como mandato divino, lo más seguro que en su afán de imponer su cultura ese “Madero” haya sido quemado, sin embargo hay versiones que habían varios de ellos en las esquinas de la cuidad, uno llegó hasta nosotros. el hallado por Alberto Giesecke  en 1938, representa la cosmovisión de los abuelos y está relacionado con el ciclo del maíz, la porción superior representaría la dualidad, presenta una múltiple dirección de la mirada como indicando que la observación minuciosa es transcendental, las referencias al demonio y la oscuridad son manifestaciones de su religión dogmática, para nosotros la oscuridad es complemento de la claridad, muy importante el dato sobre que Pachakamaq cura las enfermedades, lo cual seguramente en la traducción se vio limitada la anotación  por  lo que en un sentido más amplio los abuelos de Pachakamaq, con sus conocimientos, favorecían y proporcionaban respuestas y soluciones a  los runas en tiempos difíciles, tanto comunales como personales.

Lo que sí está claro es que la motivación principal era usufructuar el oro y la plata que había en Pachakamaq, en Yauyos y Huarochirí, se han registrado versiones que lo recojido para pagar el rescate fue cargado por algunos miles de abuelos en dirección a Cajamarca, donde un  tal Jerez, secretario de Pizarro, registra solo el ingreso de 27 cargas de oro y 2000 marcos de plata, aquí estaría los origenes de la corrupción puesto que de lo robado a los abuelos los invasores le robaron la supuesta parte del botín al rey, al papa y entre ellos mismos, esta conducta se repite  desde hace 5 siglos.

En 1551 pedro Cieza de león, uno de los 4 principales cronistas encargados de justificar la invasión con argumentos religiosos principalmente dedica un capítulo a la Waka Pachakamaq de donde anotamos lo siguiente:


“ a cuatro leguas de la ciudad de Los reyes está el valle de pachacamac, este valle es fructífero y en él estuvo uno de los suntuosos templos que se vieron en estas partes del cual dicen que los reyes incas hicieron los templos de cuzco y los ilustraron y acrecentaron con riquezas, ninguno  se igualo con el de pachacamac”

En esta cita el cronista no puede ocultar la importancia que tuvo Pachakamaq incluso comparándolo con las Wakas Incas, su escaso entendimiento hace confundirlo con templos y es así que hasta la fecha muchas publicaciones repiten sin preguntarse el significado de “templo” o de Waka

Añade:

“Dentro del templo donde estaba el ídolo estaban los sacerdotes que hacían los sacrificios, con las espaldas al ídolo, con los ojos bajos y con gran temblor y turbación, según publican algunos indios  de los que hoy son vivos”
 
Convenientemente refiere sacrificios hechos por los sacerdotes y el pueblo atemorizado por estos, estas líneas justifican la evangelización otorgando la calidad de idolatrías que tenían para los invasores las ritualidades originarias, confunde sacerdotes (defensores de dogmas) con Hamautas (sabios poseedores de conocimiento producto de estudio y observación del cosmos) y finaliza con que esta versión la tomó de indios que aún están vivos es decir casi 20 años después de la llegada de los Pizarro, probablemente evangelizado forzosamente y diciendo lo que obligados tendrían que repetir, si es que en realidad hubo ese relato.

Y sobre su principal interés anota:

“Por los terrados de este templo y por lo más bajo estaba enterrada gran suma de oro y plata”

Sin embargo manifiesta que los “caciques y señores” obedecían en lo que los “sacerdotes” mandaban, es así que utilizando un lenguaje conveniente para sus fines no pudo escribir que los Kuracas tenían respeto a los Hamautas y que ellos como poseedores del conocimiento eran consultados y que sus respuestas beneficiarían a los Ayllus de los que ellos eran representantes, habla también de romerías, lo que las investigaciones confirmaron y a lo que nosotros llamaríamos provisionalmente Peregrinaciones de abuelos que entre ritualidades y consultas a los Hamautas Vivian su espiritualidad originaria.

Termina el capítulo confundiendo la costumbre Inca de confederar estados con una estrategia de simple  conveniencia, cuando los abuelos del cuzco llegaron a la Waka, que los antiguos pobladores del valle ya han sido evangelizados como argumentando lo conveniente de su “conquista” y como desenterraron los cuerpos de los abuelos solo por robar el oro que tenían  como ofrendas en sus tumbas.

Otro testimonio es el dejado por  George Squier (1887) que aquí reproducimos:

“Durante mi residencia en Lima visité la Waka Pachacamac, situadas a 32 Km. Al sur de la capital sobre la orilla derecha del río Lurín, cerca del mar, que dominan de Chorrillos, donde habíamos pasado la noche, salimos al amanecer, preparados para una estadía de varios días, nuestro camino nos llevaba al sur, por la polvorienta carretera a Pisco  y pronto perdimos de vista los jardines  y  campos  cultivados del valle del Rímac, cabalgando sobre  arenosas y estériles colinas y llanuras no menos arenosas y estériles. El Sol se volvió abrasador mucho antes de que tuviéramos nuestra primera visión del verde valle de Lurín y las chispeantes aguas del rio del mismo nombre, que fluye hacia el sur y  a la vista de las célebres construcciones que habíamos venido a visitar, y que encontramos sin ninguna dificultad. Estas cubren total o parcialmente cuatro colinas importantes, cuya estratificación de pizarra arcillosa  es regular, aunque algo distorsionado, ya que el espesor de estratos varía entre 5 y 30 centímetros. Es fácil partirlos en bloques rectangulares, que fueron utilizados por los antiguos constructores para los cimientos de las paredes, y en buena parte, incorporados a las estructuras mismas.
El desierto se extiende hacia el norte hasta el valle del Rimac y tierra adentro hasta las montañas que se elevan, desnudas y áridas en lontananza. Contrastan con el verde y fértil vallecito de Lurín en el sur y las azules aguas del pacifico en el oeste, con sus pintorescas islas rocosas, contra las cuales se estrellan las olas en incesante estrépito, sobre las cuales revolotean siempre una nube de aves marinas.
Las construcciones se componen de grandes ladrillos de adobe y las piedras ya mencionadas, algunas de las paredes se conservan bastante bien, si se toman en cuenta la recias y frecuentes sacudidas de terremotos a que están expuestas en esta costa; más debido a la ausencia de lluvias y heladas ha sufrido poco los efectos del tiempo. Pachacamac es uno de los lugares más notables del Perú, porque aquí según nos dicen los antiguos cronistas, estaba la ciudad más importante de los naturales de la costa, antes de la llegada de los Incas, aquí erigieron la Waka del Sol y un Acclla Wasi.

Los primeros frailes españoles creyeron descubrir  que Pachacamac era el “dios desconocido el que la gente adoraba aquí”. Pródiga fueron las ofrendas de los indios en esta Waka, de los metales preciosos los españoles se llevaron entre sus despojos 769 Kg. de oro y 16 mil onzas de plata.

 El señor Pinelo afirma que un piloto de pizarro  pidió como su parte del botín los clavos y las tachuelas que habían sostenido  las placas de plata  que llevaban el nombre de la waka, cosa que pizarro concedió como si fuera una bagatela Después de que pizarro se apoderó de la persona de Atahualpa, no satisfecho con el inmenso rescate que este le ofrecía, envió a su hermano desde  Cajamarca a fin de que se apoderara de los tesoros que se decía que existían en Pachacamac. Hernando pizarro llevó consigo un tal miguel de estete, quien redacto un informe sobre la expedición, al que Oviedo tuvo acceso citándolo ad verbum. La expedición parece haber seguido el gran camino de las montañas desde Quito al Cusco, hasta que llegó a un pueblo llamado Pachacoto, donde dejó el camino principal para tomar el de las llanuras, lo siguieron durante tres días hasta llegar a un lugar llamado parpunga, que dominaba el mar, aquí tomaron  “un camino muy ancho” que pasaba por todos los pueblos del costa y al cuarto día llegaron a Pachacamac.
Hernando convocó a los jefes y les informó que había venido por el oro que debían enviar para el rescate de Atahualpa, dijeron que ya se había enviado, con todo después trajeron un poco y declararon que eso era todo lo que quedaba allí. Hernando aparento creerles pero dijo que “quería ir al templo y al ídolo que se hallaba en él”. Este “ídolo” dice estete, estaba en una buena casa bien pintada y terminada, en un cuarto rigurosamente cerrado, a sus pies había algunas ofrendas consistentes en ornamentos de oro”. “Este pueblo de Pachacamac”, continua estete, “es algo grande, y muy cerca de sus partes, junto al templo, hay una casa en una colina, bien construida, con cinco cercas o paredes que los indios dicen que es la del Sol. También hay en el pueblo muchas otra casa grandes, debe ser un lugar muy antiguo porque hay muchos edificios derrumbados.
Estuvo rodeado por una muralla, aunque ahora la mayor parte de esta está caída, tiene grandes portones de entrada y también calles, su jefe principal se llama Taurichumbi y hay otros muchos jefes”.

Durante mi estadía en Pachacamac, fui amablemente recibido en la hacienda azucarera de san pedro, a 4 Km. De la Waka, en el valle de Lurín, mediante cuidadoso riego  e intensa laboriosidad, esta hacienda se ha convertido en una de las mejores y más productivas del país. Ofrezco una vista de la residencia de una familia de braceros de esta hacienda; es un buen ejemplo de las viviendas de las familias de mejor clase de la gente común a lo largo de la costa. La gran población que rodeó alguna vez las construcciones, se reduce ahora a unas pocas familias, que viven en una pequeña aldea que todavía se llama Pachacamac. Las casas están construidas con cañas y juncos, y lo que otrora fue un importante lugar, encontramos ahora, tan solo incontables tumbas, un vasto y antiguo cementerio entre las construcciones que se desmoronan, que con todo dan autentico testimonio de la grandeza del lugar.
Los dos edificios principales localizables ahora, se conocen como el castillo o el templo, y el que construyeron los Incas que lleva el nombre de Mamacona. El primero ocupa la cima  de una importante colina o más bien promontorio, que se proyecta desde el nivel posterior  un poco elevado y se levanta a unos 150 m.s.n.m, luego cerca de la playa, de modo que se puede decir que el mar rompe a sus pies.                     
 Más o menos desde la mitad para arriba de esta colina comienza una serie de cuatro amplias terrazas construidas alrededor del cono natural, terrazas que forman una pirámide semi lunar, los muros de cada terraza son casi perpendiculares y están revestidos de adobes grandes y uniformes, no hay duda de que en alguna época estuvieron pintados de rojo, porque todavía se puede ver muchas manchas de pintura roja. Se llega a la superficie que se encuentra en la parte superior mediante un pasadizo tortuoso que atraviesa los derruidos muros de la terraza, las estructuras rectangulares han sido dañadas  por las excavaciones.
Estos muros originalmente estuvieron estucados y pintados, las paredes a pesar de todos los agentes destructivos que se han empleado para  arruinarlas, todavía conservan huellas de la figuras de árboles y hombres. La parte más interesante de este lugar es una especie de explanada , situada en el punto en que se tiene  la vista más bella hacia el mar, aquí, aunque en estado excesivamente ruinoso, puede distinguirse pilastras y trazas de edificios que alguna vez adornaron el lugar. La única construcción entre las ruinas que tiene estilo incaico es la llamada Mamacona, está situada aproximadamente a 2.5 Km. De El Castillo que acabamos de describir, y se levanta en tierras bajas, cerca de un pequeño lago”

La primera referencia de investigación científica la tenemos de Max Ulhe entre 1896 y 1897, hace el primer levantamiento topográfico de la Waka y realiza las primeras excavaciones utilizando el método de la estratigrafía, de él se debe el denominar “templo de la Luna” a la Waka que en la zona baja cerca de la laguna se encuentra y que en definitiva fue levantada en tiempo de los incas.
Ulhe desentierra más de 200 cuerpos de abuelos, del cementerio que en la actualidad lleva su nombre, también proporciona información sobre un entierro evidentemente ritual que él llama “Sacrificio” del tiempo de los incas, donde sólo habían mujeres que presentaban señales de ahogamiento por las cintas que tenían en sus cuellos, lo más probable es que a la muerte de una Warmi amada, sus acompañantes decidieran ofrendar sus vidas para continuar su viaje juntas, esta idea por supuesto es demasiado compleja para las mentalidades de los investigadores de esas épocas incluso para los de hoy.  
Entre 1940 y 1945 Julio C. Tello efectuó trabajos de excavación, restauración y reconstrucción en el “acllawasi de las mamaconas” así denominado por él, y en la plaza de los peregrinos.
Entre 1958 a 1960 el Dr. Jiménez Borja limpia el frente este de la Waka del Sol, en 1964 el arqueólogo Alberto Bueno realiza trabajos en la Waka de los Adobitos, en 1965 se inaugura el museo de sitio por iniciativa de José M. Arguedas, museo que luego en los últimos años reemplazado por una construcción moderna.



WAKA PACHAKAMAQ (Pinasco 2010)

Tello difería de Ulhe no sólo en la denominación del Acllawasi o Mamacuna si no principalmente en que para M. Ulhe las Culturas desarrolladas en estas tierras tendrían su origen en Mesoamérica y para Julio C. Tello en Chavín,  por supuesto que no tuvieron información de Caral que sería 2000 años más antiguo que Chavín, sin embargo lo referido por Ulhe estaría en algo coincidiendo con nuestra teoría de que los moches  y los chimus habrían sido influenciados por costumbres mesoamericanas, debido a las diferencias que presentan a los demás desarrollos culturales de esta parte de los andes.




ACLLAWASI

De otro lado la idea de acllas o mujeres escogidas del Inca sería una mala interpretación del idioma puesto que aclla no sólo es femenino, un  Aclla también sería masculino, por lo que casa de “escogidas” estaría aún por definir



ORNACINAS PARA LOS MALQUIS

Esta  imagen (Pinasco) representa una posible reconstrucción  de las hornacinas que hoy vemos orientadas al mar de Pachakamaq, esta área habría estado techada  y con aberturas que dejaban pasar la luz y la brisa del mar, estas hornacinas servían para que los Mallquis descansen, puesto que se sabe que los abuelos peregrinos que visitaban la Waka llegaban con sus Mallquis, por la arquitectura esta seria de época de los Incas y este diseño se encuentra en todo el Tawantinsuyo elaborado con piedras y abobe de acuerdo a la zona donde se ubica, el culto y respeto a los Mallquis  fue una costumbre que interrelacionaba la vida con la muerte, está  considerada como un paso de un estado a otro, tenemos referencia de ceremonias donde los abuelos salían en procesiones con los Mallquis cargados en andas, la referencia de Waman poma del mes de Ayamarcayquilla (Noviembre) y otras referencias incluso posteriores, se sabe también que los invasores cuando  saquearon Cusco quemaron los Mallquis de los Incas y otros fueron traídos a lima, existen referencias que fueron enterrados pero pensamos que fueron quemadas para romper con nuestras costumbres de rendir culto  puesto que para los cristianos son solo “despojos humanos”.




Comentarios

Entradas populares de este blog

CANALES Y WAKAS DEL VALLE DEL RIO RIMAK

COMENTARIOS A LIBRO “LOS VENCIDOS” DE NATHAN WACHTEL “LOS INDIOS FRENTE A LA CONQUISTA ESPAÑOLA” (1530-1570)

CARTA DE FRANCISCO DE CHAVES A SU MAJESTAD EL REY (CAJAMARCA 5 DE AGOSTO 1533)