RETORNO AL AYLLU
El Ayllu presenta una estrategia de
desarrollo fundado sobre la utilización justa de los recursos locales y del
saber hacer de la comunidad.
EL ayllu como modelo de
organización económica y social a demostrado en el transcurso de la historia
una eficiencia en el ordenamiento económico y social, es una territorialización
acorde con las características
culturales de las naciones que viven en los andes.
El Ayllu es un régimen de
apropiación del territorio, fundado
sobre la propiedad común y la posesión
privada.
Lo propio es la propiedad del
trabajo, lo propio es la propiedad que
solo un individuo posee en relación a otros, y esto es la diferencia, lo propio
es aquello que se opone a lo común, lo propio como especialidad del trabajo
intelectual, es lo propio de un método, el estudio de cierto objeto nos remite
a cierta especialidad.
El Runa en el Ayllu no puede tener tierra en propio,
pues la tierra le pertenece al Ayllu, de ahí en la imposibilidad de
poder dividir el territorio del Ayllu
como propiedades privadas. Lo propio como común para una comunidad donde la multiplicidad
esta dada, esta propiedad va a ligarlos,
va a unirlos, para formar una totalidad que será la unidad. Lo propio es el
lugar donde llega a expresarse la
dualidad de lo común y de lo privada, para determinar la diferencia es necesario
un principio común donde se puedan
pensar los diferentes para pensar la totalidad.
Lo propio de una comunidad es la
dualidad de interés privado y común, es mediante las relaciones de individuos
desde el punto de vista de la justicia, de la igualdad que opera lo propio,
para que se reproduzca y viva una sociedad
es necesario una igualdad reciproca, es a través de la amistad y
la justicia comprendidas como reciprocidad e igualdad proporcionales, que la
sociedad debe subsistir.
La jerarquía dentro del Ayllu puede
ser comprendida, pero no en el sentido de subordinación únicamente vertical
(Estado-Ayllu) si no más bien debe de ser comprendida en un movimiento a la vez
horizontal (Ayllu-Ayllu) y vertical (Ayllu-Estado), este movimiento excluye la conservación
hereditaria del poder a nivel de comunidades, por la rotación en el ejercicio
del poder de los Runas.
Lo propio en
el Ayllu se manifiesta solamente como posesión privada y propiedad común dentro del Ayllu,
propiedad privada y común del espacio, rotación de la función temporal y la atribución
y la redistribución del territorio y la tierra.
El Ayllu se define por su
inscripción en el espacio, por el lugar de residencia, es a través del uso
exclusivo de ese lugar que el Ayllu se
define, el Ayllu se define con relación a otro Ayllu por el territorio, la
totalidad del Tawantinsuyo es estructurado por una dualidad que se repite a cada nivel de la
estructuración y por una secuencia de ajustes escalonados llega a articular la totalidad del
territorio y del espacio.
El Ayllu estructura el principio de
dualidad, determina la doble residencia (Hanan-Hurin), como la forma particular
de conjurar la violencia, permitiendo el buen entendimiento dentro de la
comunidad, donde la mediación de las familias es realizada por el jilaqata, en
su calidad de poseedor del poder, el símbolo de entendimiento entre cada Ayllu
es localizado en la Pirwa ( lugar donde cada Ayllu asegura su estructura de
consumo) el entendimiento de los Ayllus de vecindad y lejanos es asegurada por
el Tambo, como nudo fundamental de las relaciones entre todos los Ayllus a
nivel superior, por medio de un juego sucesivo de ajustes y encajes se llega a
los Suyos (regiones), formando una división tetrarquita, la estructura dual del
espacio y del juego de espejos llega a conformar el modelo cuatripartito del
territorio. En este estado el Inca es el símbolo de unión, quien asegura la
cohesión del conjunto, es el elemento unificador del Tawantinsuyo.
Recopilado:
“Retorno al Ayllu” (Fernando Untoja)
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